En Asia
Japón, modernizado a partir de la Era Meiji, potenció desde finales del siglo XIX su desarrollo económico y militar, logrando una posición principal y poco a poco hegemónica en Extremo Oriente.
En 1894 Japón se enfrentó a China a causa de la disputa sobre la península de Corea. Durante la Primera Guerra Sino-japonesa, muchos predicen la victoria de la China imperial frente al pequeño Japón, pero rápidamente la armada japonesa destroza a las fuerzas chinas, gracias a la recién adquirida superioridad tecnológica. Tras esta victoria, Japón obtiene la cesión de Taiwan, de las Islas Pescadores y de Liao-dong.
Pero Rusia buscó la manera de recortar su dominio local: subvencionó paga las deudas de guerra de China con Japón y, sostenido por Alemania y Francia, humilló a Tokyo e impuso la restitución de Liao-dong a China. Rusia y Japón se vieron desde este momento implicados en la lucha por la influencia en la parte noroeste de China, entonces dominada por las potencias occidentales. Rusia obtuvo la concesión para construir el ferrocarril Transmanchuriano y aumentó su presencia militar en el sector, con la creación de una base naval en Port Arthur, en la parte sur de la península de Liao-dong. La política agresiva de los rusos se encaminaba a desarrollar su influencia sobre toda Manchuria y Corea. Japón se inquietó e intentó en un principio negociar una repartición de áreas de influencia en Manchuria. Pero Moscú subestimó los esfuerzos japoneses en este sentido, por lo que no se consiguió la conciliación.
Bajo esta situación, en 1904 los japoneses destruyeron sin previa declaración de guerra la flota rusa de Port Arthur. Japón estaba bien preparado, dominaba los mares de la zona en conflicto y poseía sus bases cerca de la zona. Por el contrario, minada por tensiones internas, dirigida en el este por un mando incompetente e incapaz de asegurar un enlace eficaz con el oeste, ya que el Transiberiano era su única vía terrestre, Rusia no pudo hacer de contrapeso. La Guerra ruso-japonesa terminó en 1905 con un armisticio que humilló a Rusia, dejó Liao-dung en manos de Japón, junto con la mitad meridional de la isla Sajalín y la preeminencia sobre Corea.
En 1914, Japón declaró la guerra a Alemania, consiguiendo al final de la Primera Guerra Mundial las posesiones alemanas del Océano Pacífico septentrional. En 1931, bajo pretexto de incidentes transfronterizos, Japón invadió el norte de China que se convierte en 1932 en el Manchukuo, estado independiente bajo protectorado japonés, junto con Jehol. El año siguiente, Japón se retiró de la Sociedad de Naciones. En 1937, y aprovechando la debilidad china provocada por la guerra civil entre comunistas y republicanos, ocupó la parte noreste y la costa de ese país. La tentativa de ocupación de Mongolia fue impedida por la URSS.
Para que Japón consiguiera extender su expansión militar en el sur de Asia oriental y el control de los recursos del sur de Asia, era preciso destruir la principal amenaza que subsistía en el Pacífico: la fuerza naval Estadounidense con base en Pearl Harbor, Hawai.

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